En la inconsistencia del equilibrio
el alma se quiebra pronto
y el resultado de un tiempo
se reduce a cenizas.
Un agujero en el tiempo
recompone la memoria
mejor vacío y silencio.
En los cimientos del sueño
el alma se agita activada
apasionada en el camino
y virtiéndose de nuevo.
El foco del entusiasmo
aviva todo de nuevo.